La frase del mes

"...Yo no estoy contra la policía, simplemente me da miedo..." (Alfred Hitchcock)

05 enero 2008

Papá Noel: un juego que revoluciona

para Utopías en FM

En estos días me surge la pregunta, ¿Papa Noel era Pagano? ¿Está bien jugar el juego de Papa Noel? ¿Es Papa Noel o Santa Claus? ¿O es San Nicolás? ¿Es rojo por la versión yanqui como dice por ahí en internet? ¿Una ilusión más para seguir el juego de la economía del mercado?

La verdad, hace tiempo que dejé de darle importancia a tanto cuestionamiento. Si alguna vez le di "cinco de bola" para serme fiel. Y es que para mi Papa Noel es un GRAN juego que me encanta jugar cada diciembre. Buscar los regalos. Armar un arbolito. O ver como arman el arbolito mientras disparo fotos a cada segundo. Eso sí, me encanta colgar a Papa Noel en la punta del árbol. Como quien ha hecho cumbre en el mismísimo Aconcagua. El broche de oro, como quien dice.

Y la palabra jugar sigue estando posterior al armado. Porque viene el momento de armar la carta y ver qué se le va a pedir al gordinflón, y ahí mi pelada y mi panza se sienten tan identificados! Mi hija mayor me mira cómplice. Sigue el juego para el hermano. Me mira y se ríe. Hace teatro para adornar este momento que se ve lo disfruta tanto como los papas. Busca el lápiz blanco para las cejas, para que no se note tanto la diferencia de color. Porque las cejas mías por ahora son negras; y Santa tiene tantos años que esta bien blanco. Y ella me dice que si no cuido esos detalles todo se va a descubrir mas rápido. Son muy sabias sus palabras, así que obviamente le hago caso. Así que en la lista de cosas a tener para el 24 a la noche agrego una base blanca. Para la barba. Para que a la función más linda del año no le falte nada.

Veo esos ojos tan alegres de reunirnos que marcan toda una etapa para esta época del año. El armado del arbolito es el fin de las clases. La llegada del calor. La pelopincho en el patio. Las vacaciones largas. Y como también dejo de dar clases significa el inicio de la época en que Papá va a jugar más tiempo con sus hijos.

Me encanta eso. Por eso la importancia que le doy a una buena representación del papel. Ahí apareció el teatro otra vez en mi vida. Y los objetos, esos que marcan cada paso en la vida de cada persona. Porque si digo radio spika, por ejemplo, puedo imaginarme perfectamente a mi padre. El momento exacto, la acción exacta y la calle exacta en que esa radio estaba en su mano.

Ahora el objeto es el traje de Santa. Que me recuerda que la noche de Navidad hay que ser precavidos. Poner todas las bolsas de juguetes en otra habitación. Preparar el traje, un viejo traje que sirve para crear la ilusión, la magia. Y esto se parece tanto tanto al momento en que los actores esperan salir detrás de bambalinas que me corre la misma adrenalina, la misma pulsión de salir ya mismo.

Pero es a las 12. ¿La hora que nació Cristo? Que paradoja, me digo, un tipo no creyente que sin embargo se identifica con sus palabras. Cuantas veces se repetirá esa historia de torturas y crucifixiones. ¿Por qué las revoluciones siempre son tan poco convenientes al poder de turno? Porque sino no revoluciona, no cambia ni altera, divago mientras corro al baño.

"El año pasado también le agarró ganas de ir al baño a esta hora..." desliza la pequeña sabionda de mi hija adrede. Como para plantear una semillita de duda en el más chico. Como advirtiendo, todo lo que ves puede o no ser. Sabiduría de niño. Jugar, pero estar alertas siempre.

Del baño a la ventana de la otra habitación. Mucho calor. Y otra vez me repito que debo crear una versión más adaptada al verano de este Papa Noel. Gotas de sudor. Almohadas en la panza para engordar aun más mi barriga gorda. El maquillaje que compre este año es perfecto. Tapa bien la barba. Mucho pelo blanco. Botas texanas que mi mujer dice que no van, pero como las poseo desde chico y significan mucho para mi como objeto, creo que es ideal para la función. EL actor debe de rodearse de objetos que le inspiren confianza y alerten su memoria emotiva, reflexiono después de pensar en revoluciones.

Cargo las bolsas a la espalda. Y salgo a dar el espectáculo que debe ser hecho desde el corazón. La voz gutural del jojojo está perfecta afortunadamente y a pesar de tanto brindis. Y allí vienen corriendo con esos ojos tan profundos de inocencia que los recordaré por siempre en mi memoria emotiva. Tengo una fiesta de sentidos. Mi corazón se debe cargar de electricidad. Lo siento. Es como cuando al Grinch se le agranda el corazón, sigo pensando. ¡Dejá de pensar!, escucho el grito de mi profe de teatro.

Una emoción gigante producen esos ojos pequeños. Y más que nunca quiero seguir siendo niño. Para seguir jugando. Ahora de Papa Noel. Jugar y pensar. Pensar y sentir. El juego que viene de todos los rincones del planeta, de las eras más antiguas. El juego que revoluciona, igual o más que el amor, los sentimientos del hombre.

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